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Transporte y energía
es el tema horizontal de la décima edición de la
SEM. El sector del transporte es el mayor consumidor de energía
en Europa, el único que muestra un continuo crecimiento en su consumo
energético, y es en gran medida dependiente del petróleo,
que además es importado. El precio del barril de petróleo
crudo se está aproximando otra vez al record de 2008. Además
comienza a ser un recurso escaso: el “pico de petróleo”,
es decir, el punto a partir del cual la tasa de producción
de petróleo entrará en fase terminal, está prevista
en unos tres años; algunos expertos dicen que ya se ha llegado
a este punto.
Son necesarias una serie de medidas ambiciosas para cumplir en el 2020
los objetivos de la UE conocidos como iniciativa 20-20-20: de reducir
un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar la eficiencia
energética un 20% y aumentar la aportación de las energías
renovables para proporcionar un 20% del consumo total.
El Plan
de Acción sobre Movilidad Urbana de la Comisión Europea
publicado en Septiembre de 2009, subraya la importancia de la promoción
de políticas integradas, el fortalecimiento de las oportunidades
de financiación claramente orientadas a los ciudadanos, un transporte
urbano más ecológico y a la optimización de la movilidad
urbana así como compartir experiencias y conocimientos en el campo
del transporte urbano.
Los principales objetivos incluyen:
• Reducir
a la mitad el uso de vehículos de combustibles convencionales
en el transporte urbano del 2030; no más coches de combustibles
convencionales en las ciudades en el 2050.
• Alcanzar en los principales centros urbanos cadenas
logísticas libres de CO2 en el 2030.
• Conseguir un 40% de combustibles bajos en emisiones
de carbono en la aviación y una reducción de
al menos un 40% en las emisiones de los barcos en el 2050.
• Realizar un trasvase modal del 50% de los pasajeros
en medias distancias interurbanas y del transporte de mercancías,
desde carretera al ferrocarril
y al transporte marítimo en el 2050.
En general, la
UE necesita reducir las emisiones en un 80-95% en el 2050
(respecto a 1990) para contener el cambio climático por debajo
del objetivo crítico, internacionalmente aceptado, de un incremento
global medio en 2ºC en la temperatura del planeta.
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